domingo, 28 de febrero de 2010

LEYENDAS DE LA CONSTITUYENTE DE 1940

Salvador Acosta Casares
Por: Daniel I. Pedreira


De los Delegados a la Asamblea Constituyente de 1940, uno se destacó por ser el “benjamín,” o el miembro más joven, de dicha reunión. Ese Delegado fue el Dr. Salvador Acosta Casares.

Salvador Acosta Casares nació en Camagüey el 22 de junio de 1911. Junto con su hermano Ángel, quedó huérfano de padre a muy temprana edad y fue criado por su madre, Ana Luz Casares, y por sus tíos y tías. Estudió el Bachillerato en el Colegio de los RR. PP. Escolapios en Camagüey. Luego estudió derecho en la Universidad de La Habana. Después fue nombrado Juez en Guáimaro, Camagüey.

En 1939, el Dr. Acosta fue electo Delegado a la Asamblea Constituyente por La Habana como miembro del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico). Con apenas 28 años de edad, el Dr. Acosta era el benjamín de la Asamblea. En 1944, fue electo Representante a la Cámara por Camagüey y fue reelecto en 1948. Después del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, se dedicó a poner una lechería de vacas Holstein en San José de las Lajas. En 1958 se postuló al Senado, pero se fue al retraimiento, acatando la decisión del Dr. Ramón Grau San Martín.

Tras la invasión de Playa Girón en 1961, el Dr. Acosta arriesgó su vida para salvar a media docena de jóvenes infiltrados antes de la invasión en Cuba a salir del país a través de embajadas. Sus acciones evitaron el fusilamiento de los infiltrados, pero el G2 lo interrogó en prisión durante una semana. Ese mismo año se exilio en Miami, donde trabajó manejando tractores en los Everglades. Luego se mudó a Louisiana, donde asistió a refugiados cubanos que llegaban a New Orleans a conseguir trabajo y hogar. En Amite, Louisiana estableció una lechería, la cual tuvo que vender por falta de ayuda y por sufrir un ataque al corazón. Tras regresar a New Orleans, ayudó al Centro Católico de Refugiados (Catholic Refugee Center), vendiendo muebles a los vietnamitas relocalizados en esa ciudad tras ser desplazados por la guerra.

En 1974, el Dr. Acosta se mudo con su familia a St. Croix en las Islas Vírgenes Americanas. El 5 de marzo de 1978, al encontrarse de viaje en Puerto Rico, murió repentinamente a los 66 años de edad. Sus restos fueron enterrados en St. Croix.

Su hija, Josefina Lago, recuerda que el Dr. Acosta fue “una gran persona y padre. Tenía muchos amigos y quería a su patria. Nunca se adaptó al exilio y siempre anhelaba regresar.”

Al conmemorarse 70 años de su participación en la Asamblea Constituyente de 1940 y 32 de su fallecimiento, el ejemplo del Dr. Acosta nos demuestra el valor del aporte de los jóvenes a la sociedad cubana. Los jóvenes de hoy deben estudiar la historia de cubanos como el Dr. Acosta y usarla de modelo para crear los cimientos de la Cuba futura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario