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jueves, 28 de julio de 2011
Foto histórica
Escritorio del presidente Tomás Estrada Palma, localizado en el Palacio de los Capitanes Generales (antiguo Palacio Presidencial).
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viernes, 20 de mayo de 2011
20 de mayo: Inauguración de la República de Cuba
Ahora que la férrea dictadura castro-comunista ha destruido todos los aspectos de la que era una próspera Nación, parece oportuno dedicar una meditación histórica al 20 de mayo de 1902, que significó la gloriosa inauguración de la pujante República de Cuba. Hacia comienzo de 1898 el esfuerzo bélico y revolucionario había decaído no por falta de entusiasmo de los gloriosos mambises, sino por la carencia de recursos y pertrechos de guerra y la ausencia de cooperación de los demás países hacia la lucha independentista de los cubanos.
En abril de 1898 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la “Resolución Conjunta” declarando que “Cuba es y de derecho debe ser libre e independiente”. Los americanos invadieron Cuba y llevaron a cabo un bloqueo naval de toda la Isla. Comenzó entonces la que se ha llamado, con toda justicia la Guerra Cuba-España-Estados Unidos y no la guerra de los últimos dos países. Se produce la batalla naval de Santiago de Cuba, con una aplastante derrota para la marina española. Poco después tiene lugar la toma de Santiago de Cuba. Al general Calixto García, que había sido clave en esa victoria, no se le permitió entrar con sus tropas a Santiago. Las órdenes vinieron del general William R. Shafter, jefe del ejército norteamericano en Santiago, quien carecía de las aptitudes necesarias para la misión que se le había encomendado. Poco tiempo después el estado mayor del ejército americano le ofreció sus disculpas al glorioso general Calixto García.
Al poco tiempo se firmó el protocolo de paz en Washington, D. C. y el Tratado de París, ambos entre España y los Estados Unidos, sin que se le diera participación a los cubanos. Terminadas las fases militar y diplomática, se decreta la Intervención Americana de Cuba. El primer interventor fue el mayor general John R. Brooke, jefe muy capacitado, laborioso y liberal. Tomó posesión el 1ro. De enero de 1899. Los miembros del Gabinete y los gobernadores eran todos cubanos leales e ilustres. El general Brooke llevó a cabo un amplio y constructivo plan de gobierno que incluía: organización de los gobiernos locales, reconocimiento de las organizaciones revolucionarias; gran atención a la educación; un país que salió de la guerra completamente en ruinas daba señales del progreso en la vida económica; reorganizó el sistema de justicia creando el Tribunal Supremo de justicia en La Habana; el comercio entre Cuba y los Estados Unidos comenzó a prosperar; reorganización de la hacienda pública. Durante este proceso- muy admirado por los cubanos- siguieron los esfuerzos por lograr la independencia y se repetía la famosa frase del generalísimo Máximo Gómez: “Olvido de lo pasado y esperanza en el porvenir”.
El segundo inventor fue el General Leonardo Wood (1860-1927). Era entonces gobernador de Santiago de Cuba. Médico graduado de Harvard, tenía unas relaciones e influencias enormes en Washington porque era el médico de la esposa del presidente Mc Kinley. Con sus bien conocidas intrigas logró el cese del general Brooke que lo estaba haciendo muy bien y fue nombrado interventor general de Cuba. Wood se caracterizaba por ser hombre capaz, a momentos violento y de métodos expeditivos y a menudo crueles cuando era necesario para imponer su voluntad.
Wood era un ferviente anexionista, pero llevó a cabo un amplio plan de gobierno que incluía: garantizar la paz y el orden, mejorar el nivel del pueblo cubano. A fin de lograr esos puntos le dio gran incremento al desarrollo de la educación nombrando Ministro de Educación al filósofo Enrique José varona. Le dio gran importancia al desarrollo económico sobre todo de los productos básicos: azúcar, café, tabaco, ganadería e implemento de las relaciones comerciales entre Cuba y Estados Unidos.
Cuba, sin duda alguna, progresó notablemente en todos los sentidos.
Toca ahora el turno a los problemas políticos. Bajo Wood se fundaron los partidos políticos: el Partido Unión Democrática, el Partido Nacional y el Partido Republicano. El 18 de abril de 1900, después de oír el parecer del secretario de Justicia, el general Wood dictó una ley electoral convocando a elecciones municipales, a fin de organizar los ayuntamientos. Estos gobiernos locales eran de mucha importancia para la mejor organización del gobierno nacional. Wood no cesaba en sus gestiones para lograr la anexión de Cuba a los Estados Unidos, pero resultaron infructuosas por que los cubanos no querían otra cosa que la independencia y soberanía de Cuba.
Existía el intento de prolongar lo más posible la intervención para ver si se obtenía la anexión, pero los cubanos guiados por los grandes líderes de la Revolución Mantenían una constante presión para que se convocara a una Asamblea Constituyente. Con los objetivos de la anexión, el 25 de julio de 1900 se publicó una primera convocatoria a la Asamblea Constituyente, pero con el sólo propósito de producir acuerdos sobre las relaciones entre los dos países. Debido a las protestas de los cubanos se hizo entonces una segunda convocatoria correcta: la Asamblea Constituyente aprobaría una Constitución para Cuba. Esa convocatoria se efectuó el 10 de noviembre de 1900. Se aprobó la Constitución de 1901, pero antes de la votación final los americanos impusieron la llamada Enmienda Platt, que limitaba los poderes de la futura República. El brazo derecho de Martí, Juan Gualberto Gómez Ferrer votó en contra, pero el prócer Manuel Sanguily afirmó que prefería una República con Enmienda que ninguna República. Era una nación independiente, pero con una soberanía limitada. La Enmienda, que luego fue derogada; realmente no perjudicó el desarrollo de la nueva República.
Aprobada la Constitución de 1901 se convocaron las primeras elecciones presidenciales. Los candidatos eran dos cubanos de brillante trayectoria patriótica. Por el Partido Unión Democrática aspiró el General Bartolomé Masó, gran héroe de las guerras de independencia y por los Partidos Nacional y Republicanos se postuló a don Tomás Estrada Palma también gran patriota que había apoyado y substituido a Martí. A don Tomás lo apoyaban los americanos y el Generalísimo Máximo Gómez. Masó se retiró de la contienda y salió electo Tomás Estrada Palma. El y el argentino Domingo Faustino Sarmiento han sido los únicos presidentes electos sin estar en su país.
El 20 de mayo de 1902 tuvo lugar la inauguración de la joven República. El júbilo del pueblo fue algo apoteósico, tanto en La Habana como en las demás ciudades y pueblos. El traspaso de poderes tuvo lugar en el antiguo Palacio de los Capitanes Generales. Estrada Palma, el Generalísimo y el Gabinete entraron a Palacio donde los esperaba el general Wood, vestido de gala. A las 12:15 de la tarde el Generalísimo izó la bandera cubana en el balcón de Palacio. Minutos después el General Emilo Núñez izaba la bandera tricolor en el Castillo del Morro. Al producirse el cambio de poderes y la substitución de la bandera americana por la cubana Máximo Gómez tomó el brazo al General José Miguel Gómez y le dijo la famosa frase:”Creo que hemos llegado”. Poco después el general Wood tomaba el barco que lo conduciría a los Estados Unidos.
Ese mismo día tomó posesión como presidente de la recién fundada República don Tomás Estrada Palma, nuestro primer presidente. Era un hombre austero, virtuoso, honrado, gran patriota. Su gran ideal era construir una gran nación con bienestar para todos. Los cubanos supieron conducir a la joven República desde 1902 hasta 1959, colocándola entre los tres países más adelantados de la América Latina. Como se trataba de una Nación muy joven, se cometieron errores, pero fueron mucho más los aciertos que condujeron al país por el camino del progreso y la justicia social.
sábado, 19 de febrero de 2011
Carta del General (y futuro Presidente) Mario G. Menocal al Presidente Tomás Estrada Palma
Esta carta, escrita en 1903, fue enviada por el General Mario G. Menocal Deop al Presidente Tomás Estrada Palma. Es un documento historic porque en el documento se comunican dos figuras importantes de la Guerra de Independencia y entre dos Presidentes de Cuba.
jueves, 20 de mayo de 2010
20 de mayo: Instauración de la República de Cuba
Emeterio S. Santovenia en “Un Día Como Hoy” de la Editorial Trópico, 1946, páginas 287-288 nos describe los acontecimientos del 20 de Mayo de 1902 en la Historia de Cuba: “El 20 de mayo de 1902, a las doce horas del día, se llevó a cabo en el Palacio de la Plaza de Armas, en La Habana, la ceremonia de transmisión de poderes. Leonard Wood, gobernador militar de la Isla hasta aquel momento en representación de los Estados Unidos, leyó dos documentos: uno firmado por Theodore Roosevelt, presidente de la Unión, y otro suscrito por él, con el carácter expresado. Ambos estaban dirigidos al Presidente y al Congreso de la República de Cuba. El de Roosevelt expresó sus votos por el buen éxito del nuevo gobierno y por el mantenimiento de la amistad entre los Estados Unidos y Cuba. El de Wood, más extenso, entro en consideraciones acerca de la administración que cesaba y declaro terminados la ocupación y el gobierno de la Isla por la Unión. Estrada Palma leyó una corta exposición, dirigida a Wood, por la cual se dio por enterado oficialmente de lo dicho por Roosevelt y Wood y admitió que Isla de Pinos, como acababa de manifestar el Gobernador, quedaba bajo la jurisdicción de Cuba, a reserva d2 lo que sobre su situación jurídica definitiva acordasen los gobiernos de Washington y La Habana.
“El cambio de banderas se efectuó en los mismos momentos en que se producía en Palacio la ceremonia en que hablaron Wood y Estrada Palma. Minutos después el Presidente de la República, requerido por el del Tribunal Supremo de justicia, prometió por su honor desempeñar fielmente su cargo, cumpliendo y haciendo cumplir la constitución y las leyes del país. Estos actos, en los que no podía faltar una honda emoción, estuvieron acompañados del entusiasmo delirante de las muchedumbres que en distintos lugares de la capital de la Isla participaban de la alegría de un hecho glorioso. Las mujeres y los hombres que presenciaron la mudanza de pabellones aplaudieron y lloraron: sus vítores y lágrimas resumían los anhelos y sacrificios de varias generaciones de patriotas, de los que unos habían perecido en la demanda heroica y otros eran actores y testigos del grande acontecimiento que a todos conmovía.
“El hecho de que en los edificios públicos ondease la bandera de la estrella solitaria simbolizaba mucho más que, una transmisión de poderes: simbolizaba el advenimiento de Cuba a la soberanía internacional. Ya la Isla, desde el 20 de mayo de 1902, formaba parte del concierto de las naciones libres e independientes. Lo que esto llevaba costado llenaba las mejores páginas de la historia patria. En la mayor de las islas del Caribe se iniciaba una vida nueva: la vida vigorizada y lustrada por la soberanía internacional.”
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sábado, 3 de abril de 2010
Los zapatos de Don Tomás
Por: Miguel SaludesLA HABANA, abril 2004(www.cubanet.org) - Hace relativamente poco tiempo el monumento dedicado a José Miguel Gómez estaba en un lastimoso estado de conservación. La estatua de quien fuera segundo presidente de la República de Cuba y general de las tres guerras de independencia, había sido retirada y enviada a dormir un largo sueño de telarañas y polvo. Mientras tanto, las columnas y paredes del complejo arquitectónico eran presa de la imaginación de muchachones trasnochados que a punta de grafitos dejaban inscritos sus nombres, ideales y frases llenas de algún sentido para ellos.
Un día ocurrió algo inusitado. Los letreros negros y de otros colores habían desaparecido. El bloque había sido sometido a un tratamiento de recuperación y conservación y sobre su pedestal, "Tiburón" contemplaba de nuevo con mirada de bronce el panorama unidireccional que desde la altura le permite alcanzar su rígida posición. Buscó al compañero que había corrido similar destino al final de la avenida, muy cerca del mar, pero además de la espalda ecuestre de Calixto García, su vista tropezó con dos nuevas figuras. Una le era desconocida y la otra parecía ser la de Bolívar. Alzó lo más que pudo su metálico cuerpo, pero donde debía estar Don Tomás sólo estaban sus zapatos, incorruptibles (éstos son de bronce) como su dueño. Al parecer, el ilustre bayamés seguía postergado al olvido en algún oscuro almacén de La Habana.
Cuando se cumplió el centenario de la República en el 2002, algunas revistas publicaron artículos referidos a ese magno acontecimiento. Llevaron la vanguardia en ello las publicaciones de la Iglesia Católica. Con justicia y razón, la personalidad de Tomás Estrada Palma ha sido tenida en cuenta, y esta vez no para seguir acumulando imágenes denigrantes y negativas sobre el ilustre patricio.
Siempre recuerdo que cuando se hablaba del primer presidente en nuestras clases de historia de Cuba, en el contenido correspondiente a la llamada seudo República lo que más se destacaba de su quehacer histórico era el entreguismo hacia los norteamericanos, las acusaciones de anexionista y su imposición en la magistratura de la nación por conveniencia del gobierno norteamericano, de quien este hombre -era según el decir de los profesores- una marioneta.
Para aclararme que todo aquello no era del todo cierto tuve la cercanía de mi madre y de otras personas que conocieron mejor aquella etapa. Pero siempre queda un resto para las dudas.
Fernando Figueredo, coronel de nuestras guerras de independencia, nos ofrece en su obra "La Revolución de Yara" otras tonalidades de la semblanza de Don Tomás, que se han ocultado durante años o han sido opacadas por brochazos negros. En la Sexta Conferencia recogida en el libro, el autor refiere aspectos biográficos del patriota oriental que resultan interesantes.
Dice Figueredo que el acaudalado bayamés trataba de comprar cuanto esclavo le era propuesto con el fin de educarle y posibilitarle la unión matrimonial con un esclavo del sexo opuesto, para luego darle trabajo y habitación, conviviendo como en familia. La capacidad adquirida por el estudio de leyes, le permitió desempeñar altos cargos en el cuerpo legislativo de la recién constituida República en Armas. Secretario de Donato Mármol, es enviado a la Convención de Guáimaro en representación de la región oriental, figurando desde entonces en la Cámara de Representantes de la misma y asumiendo la presidencia desde 1876 al 1877.
Sobre esta elección temprana para regir el alto cargo expresa Figueredo: "No obstante la bondad de su carácter y lo apacible de su genio, es un hombre de energía y de pensamientos atrevidos y elevados. Se estimaba como el hombre capaz de aunar todos los pensamientos, como el único que podría hacer que desaparecieran las hondas divisiones que empezaban a echar fuertes raíces en el campo de la lucha". Una anécdota recogida por el oficial mambí y que expresa el elevado costo de su entrega desinteresada a la causa cubana, es la relacionada con la captura por fuerzas españolas de su anciana madre de ochenta años, Candelaria Palma, a quien él llamaba cariñosamente Yaya. Esta heroica mujer acompañó a su hijo a la manigua a pesar de su edad, no teniendo apego a las comodidades que dejó atrás. Apresada, se negó a acompañar a los soldados, por lo que el oficial ordenó a un criollo que la metieran en el bosque y la mataran. Aquél prefirió dejarla abandonada solamente. Tras seis días de vagar por la manigua, Yaya decidió sentarse a esperar la muerte en una roca. Allí la encontró un conocido que se la devolvió al desesperado hijo. El encuentro fue breve, pues según narra el autor, la anciana no pudo soportar tanto esfuerzo y murió en los brazos de Tomás.
Jamás en la escuela se nos leyó tan bella página de entrega amorosa a la Patria.
En un artículo aparecido en la revista Espacios, Andrés Rodríguez nos brinda otras vertientes de la verdad histórica y no la monocorde tantas veces repetida. Con ellas se podrán precisar algunos aspectos que nunca fueron recogidos en los manuales escolares. El trabajo titulado "Ya es hora" pide una vez más la valoración mesurada y a fondo de quien fuera nuestro primer presidente. A continuación describe las tres grandes acusaciones que le han cargado a Estrada Palma sus detractores, y reflexiona sobre el contenido de las mismas.
Resumiendo los argumentos del articulista, ni Don Tomás fue impuesto por los yanquis, ya que el propio Máximo Gómez le trajo de los Estados Unidos para proponerle la presidencia, ni fue un dócil instrumento del poderoso vecino. Simplemente se trata de un hombre que tuvo que llevar las riendas de una nación destruida por treinta años de guerra cruenta y surgida bajo los auspicios de repartos imperiales. A pesar de nacer con limitación en sus libertades, Cuba se recuperó rápidamente de sus graves heridas y en poco menos de sesenta años, tiempo ínfimo en la historia de un país, desarrolló potencialidades que muchas otras naciones no habían conseguido en mayor tiempo y mejores condiciones de vida independiente.
Recorro la avenida G, todavía conocida como "Avenida de los Presidentes". El monumento a Estrada Palma sigue exhibiendo un descuido indigno. Hasta la tarja que lleva su nombre ha desaparecido del lugar. Es como si sobre su memoria se hubiera extendido un decreto de rencoroso castigo por haber asumido la primera presidencia de Cuba y por ese hecho se le carguen a su responsabilidad todos los pecados cometidos por los hombres que han dirigido los destinos de la Isla soberana.
Por el momento, sobre el pedestal permanecen los zapatos del patriota. Por ello, la gente que conoce la historia le llama el monumento a los zapatos. Los indiferentes, que son cada vez un número mayor, ni saben qué es lo que hay sobre el túmulo de mármol.
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Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
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Tomás Douglas Estrada Palma (nieto del presidente)
delante de la estatua de su abuelo en la Avenida de
los Presidentes en el Vedado, La Habana en marzo
de 1956. (Foto de la colección de la Universidad de
Miami).
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